16.12.14

Texto antología "La Ópera" 7 (último) 1946




1946

No hubo cimiento del planeta que no gimiera con el azote de la Segunda Guerra Mundial. De noche el insomnio volvió a acampar por el mapa como si fuera suyo y de día los cementerios se llenaron de abatidas procesiones sin habla, donde abuelos y padres de todas partes eran convocados en desoladores turnos simultáneos para que abriesen los panteones y fosas familiares y enterraran allí a sus jóvenes, regresados a casa en forma de medalla póstuma o de fría caja cubierta con una bandera. Incluso para los que sí retornaron con vida, cada hogar tuvo que inventar su propio pacto con el duelo y el rencuentro, entre lágrimas de felicidad y dolorosas cortinas de horror tras las que muchos ya no eran los mismos. En mil acentos distintos se advirtió a los niños que no molestaran a ese desconocido de apellido común y mirada perdida que permanecía absorto en el salón; que no anduviesen preguntando, que no le hicieran ya más ruido. Todos los diccionarios se vieron en la inesperada obligación de volver a definir palabras que se creían bien terminadas desde hacía siglos: “tragedia”, “masacre” o “secuela” reajustaron sus medidas y baremos hasta cifras y testimonios –de nuevo- nunca imaginados; junto a “victoria”, “potencia” o “fortuna” se reorganizó diligentemente una actualizada enumeración de escudos y nombres propios; “culpable”, “juicio” y “memoria” pusieron al día rostros y emblemas, en listas modernas que el mundo tuvo que aprender como nuevas tablas de multiplicar.
Junto a todos y junto a todo, las artes inauguraron otro episodio más de reconstrucción y desconcierto, entre complejos oleajes de titánica voluntad, desgarrada agonía y huidizos intentos por olvidar el espanto. El de la música se convirtió en un raro presente: ahora Schoenberg vivía en Hollywood, jugaba al tenis y hasta salía de vez en cuando a pasear por las plácidas avenidas de la tonalidad, sabiendo que, a pocas manzanas, el dodecafonismo resonaba ya entre los golpes enlatados de dos mascotas enloquecidas e inexplicables llamadas Tom y Jerry.


















...........






































.............