17.6.15

Joaquín Aguirre (CV)

Joaquín Aguirre

Universidad Complutense de Madrid

aguirre@ccinf.ucm.es

Ha sido durante 20 años docente del área de Filología, profesor Titular de Literatura Universal Contemporánea. Es Doctor en Ciencias de la Información con una tesis teórica sobre las relaciones entre el Cine y la Literatura. Es profesor del Máster Universitario en Investigación en Periodismo: discurso y comunicación y del Máster Universitario en de Escritura Creativa, ambos de la UCM. Imparte en el Grado de Periodismo la asignatura "Teoría de la Información". Ha impartido clases de "Literatura Universal Contemporánea", "Literatura y Medios Audiovisuales", "Teoría y práctica de la edición digital", "Soportes de la Comunicación del Texto Literario". Ha sido profesor visitante en la Universidad del Estado de México (México), U. Diego Portales (Chile), U. de El Cairo (Egipto), Córdoba (Argentina). Codirector del Grupo de Investigación de la UCM "Grupo de Estudios de la Cultura Popular en la Sociedad Mediática", que ha organizado congresos en el centenario de Charles Darwin (es editor de sus actas, "Darwin en la ficción"), sobre Edgar Alan Poe ("Monstruo-Poe: la racionalidad morbosa"), columnismo femenino "La opinión diferenciada"). Editor fundador de la revista digital Espéculo (UCM), creada en 1995 y que continúa actualmente su publicación. Es editor de obras colectivas sobre Marshall McLuhan y Gregory Bateson. Editor de diversas actas de congresos. Forma parte de comités editoriales de revistas de México, Colombia, Rumanía. Codirector del Taller de Escritura Creativa de la Fundación de la Universidad Complutense de Madrid. Escritor. Ha publicado el libro "14 cuentos náufragos" (en proceso de traducción al rumano) y diferentes relatos en revistas literarias de España, México y Estados Unidos. Bloguero. Su blog personal "Pisando charcos" es de escritura diaria sobre cultura, medios y política. Es editor del blog cultural "El juego sin final" Gestiona diversas páginas en las redes sociales: "Egipto para el siglo XXI" o "Periodismo: el valor de una profesión". Crítico literario. Ha realizado crítica de literatura contemporánea durante más de 20 años en diferentes publicaciones. Investigación en Teoría y Crítica Feminista Ha trabajado desde mediados de los años 90 en aspectos relacionados con la Nuevas Tecnologías y la Teoría Hipertextual. Es experto en edición digital. Publicaciones recientes "Hacia una lectura universitaria y otros escritos hermenéuticos" (teoría literaria y hermenéutica); estudio introductorio a "Emperador y Galileo", Henrik Ibsen (crítica literaria)

























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"La Ópera de Laia Falcón", Joaquín Mª Aguirre.





Mediaciones Sociales , Nº 13, año 2014, pp. 241-244. ISSN electrónico:

1989-0494.

BIBLIOTECA


FALCÓN, Laia (2014): La ópera. Madrid: Alianza

Editorial. 334 pp
.


El libro de Laia Falcón es un magnífico libro.
Le mandé un mensaje cuando comencé a leerlo, con una veintena de páginas leídas y lo he podido confirmar a falta de unas pocas para terminarlo. Es un buen libro y un libro diferente. Lo que voy a tratar de señalar es precisamente por qué lo considero «bueno», es decir, por qué lo he disfrutado.
No creo en los cánones, pero sí creo en la experiencia y en la posibilidad de la experiencia compartida, que es como decir que puede ser un libro que pueden disfrutar muchos otros.
No todos los libros son así, como ocurre en la música, las películas o cualquier otro arte. Pero este libro tiene una virtud muy sencilla: se aprende algo en sus páginas de una forma que me resisto a llamar «fácil», que me parece una de las palabras más equívocas que los críticos y los editores utilizan con excesiva ligereza. La importante es aprender, que es pasar de la ignorancia al conocimiento esperanzado de querer saber un poco más de algo que nos ha atraído.
¡Es tan difícil sentirse atraído por algo que merezca la pena en este mundo de centellas y neones, que se agradece el que nos acerquen a un mundo en el que descubrir cosas que merezcan la pena!
El libro de Laia Falcón no es un libro de historia de la ópera; es una obra de ópera como historia, es decir, como un reflejo de todo lo que ocurre a su alrededor desde su nacimiento; cómo se altera el mundo con la llegada de un arte nuevo y cómo se altera un arte en contacto con el mundo. Por eso no es un libro ni erudito ni pedante, que son los dos males que acechan siempre en estos géneros. Es un libro que nos cuenta la historia de la ópera escapando de los modelos convencionales. No es un repertorio de obras en el tiempo; tampoco una
sucesión de vidas ilustres destinadas a cumplir algún destino escrito en el origen de los tiempos. En realidad dudo que sea un “libro de historia”. Más bien es un libro sobre cómo se desarrollan las formas al hilo de las necesidades y los gustos, que son los dos grandes motores sociales. Quizá en el fondo, como en otras facetas de la vida, sean casualidades que prosperan, mutaciones que se producen en momentos afortunados y no un impulso que lleva al infinito siguiendo alguna ley.
En el libro se explican cosas que van más allá de las historias oficiales, que se cuidan de los detalles: la megalomanía de algunos hizo construir teatros enormes y eso obligó a cambiar las voces, a educarlas de otra manera. Todo es interacción, sistema. La ópera no es un monstruo indiferente que camina hacia el futuro, sino un elemento que está en transformación recogiendo lo que le rodea: las modas, los caprichos, el exhibicionismo, las vanidades, el divismo... Y de todo esto surge una forma, un lenguaje que habla a cada momento.
Entre las muchas virtudes que tiene el texto, está la de no hacernos perder el sentido de la ópera, de lo que es, pero también de lo que será y de lo que ha sido en muchos momentos. No hay una historia lineal sino una constante adecuación de lo que vemos a nuestros ojos de hoy, a nuestra comprensión. Somos los nietos y los tataranietos de los que vemos; somos lo que somos por ellos y lo que ellos hicieron llega hasta nosotros de una determinada manera. Eso hace que haya una actualización a nuestra comprensión de hoy, un constante ir y venir hasta nuestra sensibilidad, porque somos nosotros los que tenemos que comprender lo que otros vivieron.
En este sentido, la obra es modélica y va más allá de una historia divulgadora  de la ópera; es una historia de la cultura porque no existen formas ni mucho menos artes aisladas. Son siempre respuestas al momento y dependen del gusto de la época. Para mí este es uno de los valores más reseñables de la obra. Es haber logrado una salsa que liga los diferentes sabores permitiendo apreciar los ingredientes en su textura. Eso es muy difícil y más todavía hacerlo en trescientas veinte páginas. No hay notas en esta obra; hay, en cambio, una lectura fluida, con una complicidad llena de sentido del humor, de ironía, de complicidad con el lector de hoy. Hay momentos en que escucho la voz de Laia Falcón cuando estoy leyendo. Su voz resuena en mi mente en esas frases y expresiones entre guiones que salpican la obra y que son de carácter irónico muchas veces para hacer que sintamos la complicidad desde el presente del
autor, que es el nuestro. No hay sacralización ni del objeto operístico ni de la historia misma. Por el contrario, lo que se muestra es esa comprensión de los entresijos de su devenir. Hay que comprender cómo fue para entender lo que es. En esto son fundamentales las especiales circunstancias de la autora, su conocimiento de lo que está hablando desde una perspectiva diferente a la habitual. No es una erudita que se ha encerrado a reunir datos; no es alguien que se dedica a juzgar desde teorías especulativas. Es alguien que vive este arte desde dentro, literalmente, desde el canto dramático, es decir, desde la interiorización necesaria, desde la conexión comprensiva que da el acercamiento al personaje. Laia Falcón, cuando canta, ve la totalidad de la obra desde dentro, desde la mente del personaje, sintiendo que es llevado por él cuando está bien construido o que tiene que llevarlo a rastras cuando es artificial. Por eso quizá, la obra se titule «La ópera. Voz, emoción y personaje». Se podía haber llamado de muchas maneras, pero se llama así. Voz, emoción y personaje son las tres dimensiones, las 3D, que requiere el cantante para dejar de sentir él y poder perderse en las tormentosas o plácidas vidas de esos seres alumbrados por la imaginación y llevados a un escenario. Los tres elementos juntos, en armonía, son los que crean las grandes obras y es lo que une la música. La ópera pagó los excesos de la voz frívola y exhibicionista; del sentimiento exagerado y de la inconsistencia narrativa.
Las buenas obras son las que logran la unidad y de alguna forma es lo que atisbaron algunos y unos pocos lo lograron. ¿Cuántas obras son recordadas por un aria, incluso por la obertura? Las grandes obras, en cambio, son las que nos invitan a contemplarlas orgánicamente. Es la música, pero es la historia; es el canto, pero es la coherencia expresiva del personaje. Laia Falcón va desplegando esa voluntad de coherencia histórica que hace que un arte que nace de una forma extraña, se vaya adecuando, vaya encontrando su propio sentido y forma armoniosa como totalidad. Vamos comprendiendo cómo ese es su devenir, superar su propia fragmentación inicial, su dispersión, las polémicas sobre las lenguas que se deben usar, sobre los recitativos, sobre los géneros, sobre las paletas sonoras, sobre los temas que se han de tratar, etc., hasta llegar a unas óperas que se adecúen a su tiempo representándolo, dándole su propia voz. Pasamos de la mitología hasta encontrarnos a nosotros mismos, los de entonces, en el escenario con La Traviata. Pasamos de un divertimento cortesano con nobles compitiendo para mostrar su poderío ostentoso a la redención wagneriana del mundo hasta un falso final.
No es fácil hacer historia así, quizá por eso no es el género seleccionado. Y todo esto lo comprendemos de forma fluida, recibiendo las informaciones necesarias en cada punto; acelerando cuando es necesario y recreándonos en los momentos en que se produce un hito.
Es la «ópera», sí; pero la ópera en el mundo y para el mundo, una forma artística que encontró su acomodo antes de las formas masivas de entretenimiento que hoy tenemos. La ópera, como todo lo que se subía a un escenario, acaba siendo acogido por el pueblo como suya. Y, como se nos cuenta en la obra, el mismo pueblo se ganó su puesto en el interior a través del coro, donde era representado.
Hoy la ópera es un fenómeno extraño, como también se nos cuenta. Lo que se canturreaba entonces por las calles se reserva hoy para unos públicos y unas condiciones de consumo cultural muy distintas a las que existieron en su desarrollo. Creo que esta obra en una herramienta muy adecuada para tratar de romper esa distancia y permitir comprender la belleza de otro tiempo.
La lucha del gusto es poder romper lo que el momento le ofrece y adentrarse en las formas de belleza que configuran nuestra tradición cultural. Hay inmensos mares de belleza por recorrer en todas las artes a los que no nos acercamos simplemente porque no los consideramos de nuestro tiempo. Pero solo comprendemos el tiempo que vivimos si tenemos alguna clase de perspectiva histórica y esa es la que necesitamos para romper nuestras barreras de cristal. Esos mares de belleza están un poco más allá de nuestros apañados charcos navegables. Mucho de esa distancia está provocada por los estragos educativos,
que se empeñan en acercarse al pasado de una forma museística y no como experiencia estética.
Creo que la obra de Laia Falcón tiene el gran acierto de la pasión por lo que
hace y vive, que es la ópera, como lo son otras cosas. Las personas apasionadas
se apasionan; los demás esperan inútilmente a que algún tipo de milagro comercial les saque del sopor de la rutina.
El arma más poderosa de un educador es el entusiasmo, que se transmite de forma indirecta, no con grandes exclamaciones, aspavientos ni ojos en blanco. Esto no es un libro de texto, invento infernal, sino un libro inteligente, muy inteligente, en el que como dije antes, se aprenden muchas cosas en cada página. No solo de la ópera, sino del mundo que la hizo posible y de lo que la ópera nos hizo a nosotros.

en la presentación del libro "La Ópera" en la Universidad

*Joaquín Aguirre

Universidad Complutense de Madrid

aguirre@ccinf.ucm.es

Ha sido durante 20 años docente del área de Filología, profesor Titular de Literatura Universal Contemporánea. Es Doctor en Ciencias de la Información con una tesis teórica sobre las relaciones entre el Cine y la Literatura. Es profesor del Máster Universitario en Investigación en Periodismo: discurso y comunicación y del Máster Universitario en de Escritura Creativa, ambos de la UCM. Imparte en el Grado de Periodismo la asignatura "Teoría de la Información". Ha impartido clases de "Literatura Universal Contemporánea", "Literatura y Medios Audiovisuales", "Teoría y práctica de la edición digital", "Soportes de la Comunicación del Texto Literario". Ha sido profesor visitante en la Universidad del Estado de México (México), U. Diego Portales (Chile), U. de El Cairo (Egipto), Córdoba (Argentina). Codirector del Grupo de Investigación de la UCM "Grupo de Estudios de la Cultura Popular en la Sociedad Mediática", que ha organizado congresos en el centenario de Charles Darwin (es editor de sus actas, "Darwin en la ficción"), sobre Edgar Alan Poe ("Monstruo-Poe: la racionalidad morbosa"), columnismo femenino "La opinión diferenciada"). Editor fundador de la revista digital Espéculo (UCM), creada en 1995 y que continúa actualmente su publicación. Es editor de obras colectivas sobre Marshall McLuhan y Gregory Bateson. Editor de diversas actas de congresos. Forma parte de comités editoriales de revistas de México, Colombia, Rumanía. Codirector del Taller de Escritura Creativa de la Fundación de la Universidad Complutense de Madrid. Escritor. Ha publicado el libro "14 cuentos náufragos" (en proceso de traducción al rumano) y diferentes relatos en revistas literarias de España, México y Estados Unidos. Bloguero. Su blog personal "Pisando charcos" es de escritura diaria sobre cultura, medios y política. Es editor del blog cultural "El juego sin final" Gestiona diversas páginas en las redes sociales: "Egipto para el siglo XXI" o "Periodismo: el valor de una profesión". Crítico literario. Ha realizado crítica de literatura contemporánea durante más de 20 años en diferentes publicaciones. Investigación en Teoría y Crítica Feminista Ha trabajado desde mediados de los años 90 en aspectos relacionados con la Nuevas Tecnologías y la Teoría Hipertextual. Es experto en edición digital. Publicaciones recientes "Hacia una lectura universitaria y otros escritos hermenéuticos" (teoría literaria y hermenéutica); estudio introductorio a "Emperador y Galileo", Henrik Ibsen (crítica literaria)